DESDE UN MATRAZ ERLENMEYER / PALABRAS QUE SON EXPERIMENTOS / ERRORES
BIEN HECHOS / EVAPORACIÓN DESCONTROLADA / MEZCLAS ATÓMICAS O NUBES /
BIENVENIDOS AL LABORATORIO DE ESCRITURA CREATIVA.


17 julio 2009

La muerte

Camila siente fiebre y siente frío y siente calor. Siente la frente, no siente los brazos, siente paños húmedos, siente la penumbra del cuarto. Camila siente remedios, siente a su madre. Siente fiebre y siente frío y siente calor. Siente las sábanas, no siente estar despierta, no siente las piernas. Camila no siente hambre, no siente el tiempo, no siente los ruidos. Siente fiebre y siente frío y siente calor. Camila no siente.

16 julio 2009

EMPATE

El detective Aguirre cerró la puerta de la habitación principal del octavo piso, donde la escena del crimen permanecía aún fresca. Referirse a la escena como “del crimen” es sólo un decir, pues en este acto eran dos los cadáveres y dos los asesinos.
De los cuerpos y los cuchillos brotaba sangre aún y el subinspector Lubat intentaba trazar siluetas de tiza blanca alrededor, sobre un piso plastificado que se resistía a ser profanado.
-¡Puf! Acá empieza a haber olor a purgatorio. -dijo Aguirre que se disponía a abrir la ventana que daba a Rivadavia.
Encendió un cigarro y dijo, -Bueno… Estos se mataron entre ellos. Ya está.
Esperaba algún tipo de respuesta de parte del subinspector, pero este lo ignoró y continuó con su difícil tarea artística.
El detective estaba aburrido y empezaba a ponerse inquieto cuando irrumpió en el cuarto el Cabo Flores que traía el informe de antecedentes de los sujetos. -¿A ver? Deme eso, Cabo. -dijo Aguirre mordiendo el pucho con los labios y quitándole de las manos el informe.
El detective leyó en voz alta, -Muñoz, Tamym Maulén. Chileno. 32 años. Tez morena, bla, bla, bla…
Interrumpió la lectura y se dirigió a Flores, -¡Tsss! Estos chilenos. Mire el nombre que le pusieron.
Flores le devolvió una sonrisa híbrida.
-Bueno, -prosiguió el detective- tiene que ser este. -dijo señalando uno de los cadáveres- Sí. Acá dice que tiene tez morena y este es morochito. Y el de la esquina azul es -imitó la voz de un presentador de boxeo y leyó- Orta, Augusto. Argentino. 29 años, bla, bla, bla… ¡Okey! -dijo mientras cerraba la delgada carpeta- ¿Ya está, Lubat?
-Sí. -dijo el subinspector incorporándose.
-Bueno. Vamos entonces. -dijo Aguirre- Vos también, Flores, que te necesito en la comi. Ahora viene lo difícil. Tenemos que averiguar por qué se acuchillaron. ¿Dice en el informe si se conocían y de dónde? -preguntó a Flores.
Flores abrió el informe, lo leyó entre líneas y contestó, -No, detective. No dice nada.

Los tres hombres salieron de la habitación, y el detective, dirigiéndose al personal de la morgue, que conversaba sobre fútbol en el living del departamento, dijo, -¡Ya pueden pasar, muchachos!


Juan Pablo Bidegain
1) DE LA RÚA

Perdiendo paraísos pisé pasos ajenos.
Sorteé siete salones. Solo. Vacío.
Entré exacerbado. Enojado. Maté.
Colapsó cada corpúsculo. Cada átomo.
Huí haciendo hélices hediondas. Dormí.

2) CENA YO

El oficial Jackson tenía gripe y estaba internado en el hospital. Su secretario, Michael, fue a buscar al médico, que conversaba con algunas enfermeras con barbijo. En el televisor de la sala de espera, el noticiero informaba sobre un accidente de subte. Al volver al cuarto de Jackson, el oficial no estaba. Sólo un tenedor había sobre la cama y una molécula suya.


Juan Pablo Bidegain

15 julio 2009

¿Qué es la poesía?

de borges y santa fe
scalabrini ortiz
el 141 dobla en velazco
la poesía pide ochenta
por favor malabia
y corrientes ocupa el único lugar vacío
frías gallardo
marechal le cede el asiento
a una mujer embarazada
y bosteza ambrosetti
vallese acoyte

el 141 dobla en rivadavia
la poesía baja al 6000
sr pasajero, por su seguridad
mire a su derecha
al descender
la poesía no mira a su derecha
al descender un taxi la embiste
y rueda de lado

dicen que en parte
se esfumó, se volatilizó ahí mismo
y que se escurrió por el desague, con diéresis, qué no se cómo se pone
y que se levantó y siguió andando
y que se fue pudriendo de a poco

otros sostienen
que miró al descender
cruzó falcón alberdi valle
goyena y la cagaron a tiros antes de entrar
desde la ventana del primer piso

Ignacio
(*un poco tarde, pero bué...)
Parcial

a) Scalabrini Ortiz Velazco Malabia Corrientes Frías Marechal Gallardo Ambrosetti Vallese Acoyte Rivadavia su ruta

b) "Murió Michael Jackson", dice el televisor del subte. Mirá vos. Michael Jackson tirado en el piso con un tenedor clavado en la cabeza. La idiota de mi vecina me dijo sorpendida que este año venía raro con las muertes: "Se está muriendo gente que antes no se moría". Arqueaba las cejas asombrada, se acomodaba el barbijo. Esta gripe de mierda. Decí que el hambre no se contagia, sino estaría gambeteando pobres por la calle. Qué janas de joder che. Pobre Michael.

Ignacio
Doblo en la esquina, el miedo me cubría entero, a metros por fin se encontraba ella, hermosa, radiante. Esa fue la única vez que la vi, y aún recuerdo su rostro perfecto, intacto. El miedo se esfumó, ahora solo me invadía la ansiedad. Recapacité sobre todo el camino recorrido, pensé en los momentos que había tenido que pasar, los buenos y los malos, recordé rostros, nombres, a aquellos que me acompañaron, a los que me abandonaron, a quienes me sacaron una sonrisa, y a los que me la arrancaron. Imagino que la vida siempre es un poco dura, pero la mía nunca dejaba de serlo. De tanto pensar, me sentí tan cansado, al fin y al cabo ya nada importaba, nadie importaba más que ella que seguía esperándome, eterna y más viva que nunca....


Melanie Timpanaro

14 julio 2009

Toco 1, toco 2, toco 3
Me debato a ciegas tu rostro,
frente, ojos, nariz, boca, una marca,
tal vez un lunar, el pelo que llega
a tus orejas es negro como tu olor
a manos, como tu gusto verde
como tu música noctámbula
de chocolate amargo.

El arte, pantalla de mi alma ¿cómo haría yo para olvidar mis debilidades si no fuera por él, que tiñe de esmeralda mis más degradantes sentimientos.

Mi verso será el primero.
Y punto.
Arrebato de churrascos/ de mollejas...
(Aplausos: el coro chilla)

DÓcil REtorcida MImosa FAlaz SOLA SIente
cuerdas al aire, vibra el silencio, tiembla la nada

Una imágen: eres tú, soy yo
es una fotografía en blanco y negro, que jamás nos tomamos
todavía.

Ahora se destruyen los peces
escrutados por una risa crístira.
Rojas, verdes, amarillas, azules, son hermosas como el sol de la
[mañana
no tiene sentido, es hoy, mis miedos, fantasmas que no desaparecen van a quedar atrás, yo sé que puedo, sólo tengo que
[animarme
a la agonía del eterno llegando, del nunca, pero
[siempre
estoy recitando, en silencio, un verso malísimo que me ha salvado la
[vida
¿Qué más? Un tirar de dados, sobre una alfombra roja y negra oscura. ¿Qué más? Un abrazo tiene que ser como si fuera el
[último
abrumado por el último susurro del ojo de aquella constelación de cóndores enterrados en días que no
[fueron
felices y comieron big-mac y se bañaron
[en
mi cuerpo, probándome, sintiéndome, sin perder un segundo de la magia que generan dos amantes cubiertos de
[pasión
¿Pasión? ¿Y eso qué es? Me dice mi sobrino. Qué cómico, lo mismo me pregntó mi viejo el otro día. Nada, le dije. Y al nene lo abracé y le regalé una
[lágrima
mordedora. La cruz, persiguiéndonos (te, me) vayamos luego a
[bailar
alrededor de una hoguera que insinúa tu nombre impronunciable
FIN
1) Comer almas chocolatadas, siguiendo dolorozamente su estela dulzona, deseando nunca alcanzar nuestra piel amarga y erizante, como paletas amaderadas que producían arcadas infantiles cuando doctores querían comer nuestras almas chocolatadas.

2) Bajé al subte y en el vagón me omnuvilé con Michael Jackson tratando de pinchar a la gripe para ingerir desesperadamente sus moléculas previa tamización con barbijo. Entonces, apagué el televisor y seguí escribiendo.

Sol
1) Escrutando guijarros, encontré brumas acechando cosechas podridas arrumadas, llorosas. Asombrada preguntaste ¿cómo te atreves? Miro horizontes imposibles contesté.

2) Recuerdo a Michael Jackson con su barbijo, tapando su nariz y boca un poco rotos, un poco tristes. Estaba encerrado en el televisor de mi abuela, ella moría de gripe y las moléculas mortales que salían de su boca, se pegaron al tenedor que yo usé luego y las moléculas mortales que salen de mi boca se impregnan en el subte porque no usé barbijo como Michael.

Felipe Escovar
1) Vivir! Respirando aire envenenado. Morir! Atravesando mares y océanos transfigurados. Correr! Alejándose, robando átomos circundantes. Decir! Desesperanzado y enrojecido, acobardado cerca o lejos. Ese ático es frío y oscuro, vivir, morir, correr, decir y seguir.

2) Me levanté como todos los dias, fui al baño y prendí el televisor para ver el clima, en ese momento descubrí que Michael Jackson, el blanco y negro viste, el del barbijo eterno se había muerto. Pero qué puedo decir, nunca fui de los que bailaban sus canciones.
Dejé por un rato a Michael de lado, para desayunar como Dios manda. De golpe, me acordé de la torta de manzana que había quedado en la heladera hacía ya varias noches atrás así que no dudé en agarrar el tenedor y zambullirme en las moléculas dulces de mi postre favorito.
Al final me pasó lo mismo de siempre, miré el reloj, y sólo me quedaban 5 minutos para vestirme, limpiar los restos de torta, ir corriendo al subte y amigarme con la gripe nuestra de cada día.

Irina Wainstein

09 julio 2009

21 grados sin dicotomias

21 grados, el parque improvisado en la estacion de ferrocarriles estaba sucio, como siempre; a veces no entiendo cuánto puede costar tirar un papel en un cesto de basura!. Me senté en uno de los bancos de madera, blaco y cómodo, como todos los bancos de madera públicos, dejé la mochila a un costado y me dediqué a esperar... los fresnos me hicieron companía todo el tiempo que los detesté, un gato gris supo treparse a uno de ellos y me interrumpió el sol que, gigante y naranja, se posaba previsiblemente sobre el oeste, sobre los techos oxidados del barrio... con los ojos amarillos parecía miarme, pero a diferencia del gato de Alicia, éste no me sonrió, sólo se quedó parado como digno felino real, tampoco desapareció ni se hizo invisible; se quedó sentado en la rama desnuda y marron que el otoño, carente de amor, pudo obsequiar al paisaje... y eramos cinco ya: el arbol, el gato, el banco, el sol y yo...

...esperaba...

tampoco del árbol salieron palabaras, ni ninguna misteriosa Alejandra se asomó por el sol, tampoco el Sol se oculto con demasiada poesia... el gato salto de la rama 19 al suelo, apoyó sus dos patas delanteras, despues las dos traseras y se fue corriendo por la vereda que ya empezaba a teñirse del color del sol. Del árbol no cayó lento ninguna hoja romántica deslizandose suave sobre el viento, ni tampoco sacó sus pies de la tierra el árbol, como revelándose a su naturaleza, mas bien se quedó como buen árbol obediente que es, y yo, como gran estúpido, lo miraba estar, sentado en el banco blanco de madera.
Desapareció el gato en el horizonte, igual que el Sol tras los techos bajos del oeste. Mi espera se hizo noche, y la babélica borgeana no se hizo presente, ni la satira barcelona, ni la quejumbrosa melodia del violin de Becho... pasan dos personas de la mano por la vereda y me saludan (costumbre en la ciudad), devuelvo el saludo y me pregunto quién será - aca te saludan todos, pensé. Me paro, coloco la mochila a mis espaldas, elevo el maxilar hacia la neonata curz del sur y me encamino rumbo sur por la malhecha vereda de cemento, por la misma que huyó el gato... dicen que tambien desaparecí en el horizonte. Después de todo, todo es cuestion de dónde lo mires...

-muchas veces me pregunto por qué siempre deseé cosas que a la cotidianidad excede-

//para cuando la inspiracion inspira... un lado, dos lados... un lado bipartito y sin dicotomías.

jairo fiorotto
Otro día más en este pulgoso hotel – repetía Augusto cada mañana cuando lo despertaban los molestos rayos del sol. No era que no le gustase el hotel, estaba acostumbrado a cosas peores, solo que no hallaba lo que había venido a buscar. Estaba en crisis, harto de todo, de sus ideas, escritos, familia, amigos, estaba harto de él mismo; pero nada podía hacer, había entrado en el juego y no estaba dispuesto a abandonarlo tan fácilmente.
Sin conseguirlo buscaba en cada cosa una inspiración, en cada detalle de lo que lo rodeaba, en cada bella mujer que caminaba frente a él, en cada injusticia que veía en la calle, en cada sueño que tenía, pero nada, ni una sola línea.
¿Y este pelotudo qué me mira? – se enojaba por dentro cada vez que encontraba la mirada de él, posada encima suyo. Él era Tamym, había llegado a Buenos Aires desde Chile con mucho en la cabeza, algo bastante parecido a lo de Augusto. La cuidad lo mataba, quedaba perplejo frente a cualquier esquina insípida. En un ascensor lo vio y algo de él le llamo mucho la atención, no sabia qué era, si su facilidad para mostrar una sonrisa o su forzosa postura para, sin lograrlo, ignorar a Tamym, pero definitivamente algo de el lo asombraba, tanto como las calles de la ciudad.
Era real su mirada penetrante, Augusto no exageraba cuando la sentía, pero debieron marcar varias cruces en el calendario hasta descubrir qué buscaba esa mirada. Al principio Augusto lo ignoraba, aunque, debe admitir que su misterio lo atraía, es que Tamym tenia ese no se qué que lo hacia indescriptible, era una incógnita constante. Pero, a pesar de esto, por tantos encuentros casuales o, mejor dicho, causales, la mirada lo apabullaba, le quitaba el sueño. Era una obviedad, Tamym buscaba excusas para tropezar con él, hasta inventar una magnífica forma de comenzar una conversación, la cual, estaba seguro, duraría horas, y mucho no se equivocaba, Augusto era un gran hablador, de su boca salían ríos de palabras que podían hacer hablar al más retraído. Pero por alguna razón con Tamym no tenía esa facilidad.
Estaban cansados los dos, Tamym de buscarlo, constantemente, sin recibir nada a cambio, y Augusto de tener que evitarlo. Aunque eso ya pasaba a ser secundario, por fin Augusto creyó sacárselo de encima cuando ya no se lo cruzó, es que hacía días que a Tamym su lápiz lo había obligado a un absoluto encierro. Augusto comenzaba a sentirse bien otra vez, su crisis había sido superada y la reconciliación con sus hojas era perfecta. Por fin habían conseguido los dos lo que buscaban, eso que tanto anhelaban.
Augusto entendió, tardíamente, que esas miradas lo habían ayudado mucho más que cualquier fascinante cosa, y Tamym, se alegró al saber que esa total indiferencia no había sido tan mala.
Y así se encontraron, una vez más, y se dispusieron a hablar, durante horas, claro.

Melanie Timpanaro

04 julio 2009

Carta a madre

Madre:
Afuera está lloviendo a cantaros, hace frío y ya es de noche. Desde la ventana de mi habitación se pueden ver bien claras las estrellas, hoy no, está todo gris.
Mientras te escribo Astrid duerme, y al terminar esta carta me iré a acompañarla en el sueño. Últimamente paso poco tiempo con ella y con Loop, me estoy alejando mucho, pero las cosas son así, siempre son así.
Astrid se encarga de la casa, de vez en cuando va a la ciudad a buscar comida o alguna otra cosa que necesitemos. Loop estudia, va a una escuelita de la ciudad, yo lo llevo a la mañana y después me voy al trabajo.
Hace unas semanas conseguí un trabajo…
Loop se parece mucho a mí a su edad, hace comentarios parecidos a los que hacia yo cuando era chico. ¿Te acordás cuando dije que estaba cansado de tener siete años, que era aburrido, y que no quería tener más siete años? Bueno, ayer mientras estábamos bañando al caballo me dice…”Estoy cansado de ser nene, quisiera ser ardilla, o mapache, debe ser más divertido” Es un chico muy inteligente, lee mucho.
Durante las mañanas recuerdo mi infancia. Esas mañanas frías, en la que me despertabas, tirabas leña al hogar, y me dabas el desayuno. Vos siempre estabas despierta desde antes, organizando todo para que padre pudiera ir a trabajar lo mas rápido y preparado posible. Ahora ese trabajo lo hace Astrid, trae la leche, la manteca y la mermelada, tuesta el pan, y calienta el agua.
Padre se fue, desapareció. No sabemos donde está, pero agarro a su caballo viejo y se fue. Ese caballo es como su hermano, vos lo sabés bien. Estén donde estén se van a cuidar mutuamente. Son muy duros, seguro están bien.
Aun no vino el frío crudo, pero no tarda. Nos estamos preparando para el frío, tenemos muchas pieles, y las reservas están bien. Astrid es una buena esposa y buena madre, y Loop un buen hijo, se van a cuidar mientras yo vaya al trabajo. Al menos van a poder pasa más tiempo juntos. Si es necesario que me quede, me quedaré. El invierno une a las soledades familiares.
Los meses pasaron y todo cambió, aunque cualquiera diga que todo está como antes. La reorganización cambia todos, ya los nombres no de condicen con las tareas, menos Loop, él siempre estudia. Pero bueno, la familia sobrevivió a cosas peores que la reorganización, así que no importa. Pronto la costumbre armonizará todo.
Me despido, ahora me iré a la cama con mi esposa, a dormir unas horas hasta que cante el gallo. Espero que estés bien, que estés cómoda y no pases frío. Ojalá el jardín tenga las flores que vos querías.

Lewis Truck, tu hijo.
Alan Ojeda

02 julio 2009

SE CANCELA VINO LITERARIO

ATENCIÓN

SE CANCELA VINO LITERARIO PORQUE CERRARON LA FACULTAD DE PUAN POR CULPA DE LA GRIPE DEL CHANCHO.
UN BESO!