DESDE UN MATRAZ ERLENMEYER / PALABRAS QUE SON EXPERIMENTOS / ERRORES
BIEN HECHOS / EVAPORACIÓN DESCONTROLADA / MEZCLAS ATÓMICAS O NUBES /
BIENVENIDOS AL LABORATORIO DE ESCRITURA CREATIVA.


16 junio 2009

Lluvia metálica/caigo de espaldas
Plumas de barro/el alma desarma
Lagos rojos/llanto de alarmas.

Piso una baldosa floja, los pies se me llenan de barro. A los dos pasos descubro mi vuelo pesado. El barro se seca sobre la piel que se resquebraja. Levanto la vista: llueve. Comienzan a volverse rojos los charcos de la calle. Gotas metálicas sobre mi espalda, plumas que mueren, plumas que caen sobre lagos rojos, plumas que se transforman en barro; ya no plumas. Dagas metálicas sobre mi espalda, el barro que asciende desde los lagos rojos, la boca seca y resquebrajada, tripas plateadas por el llanto de alarmas: caigo de espaldas.


Sol

15 junio 2009


El miércoles estaba a punto de llegar cuando vi a un gato con su señora. En la esquina, parados y abrigados, estaban el gato con su señora. Él vestía un chaleco de lana verde y un pelo blanco y gris. Ella, tendida a sus pies, iba de pantalones y con un sobretodo negro.
Estaban muy cerca de una puerta, parecían dudar si tocar el timbre o no. Más él que ella, que se rascaba la nariz sin cesar. Por unos pocos segundos sentí ganas de empujarlos y ver quién estaba del otro lado de la puerta. Pero el gato reaccionó y haciéndole una seña a la mujer, avanzó unos pocos pasos y presionó con su pata gris el timbre de la puerta de la casa de la esquina.




Rocío Miño

14 junio 2009

me deleito con una copa de delicioso sol,
sol mañanero, limpio, fresco, puro!
me gusta verlo hacerte el amor,
mientras todos duermen,
mientras saboreo tus últimas gotas,
extenuado...

nunca serás más mía que ahora,
tu cuerpo, tu olor, tu inocente mirada.
después de haberte bebido toda,
tu dulce néctar, tu olor a miel, hm, a caña!
te respiro entre bocanadas
de humo denso, negro tabaco,
alucinando por la droga de tu piel.
olorosa a batalla, a insomne veneración,
a madrugada...
decís que estás dormida,
pero tu cuerpo no se caya.
delicioso placer, sutil murmullo,
de tus gemidos aún flotando
entre los rayos de esta verde luna,
que todavía me acompaña.
y me sugiere una canción,
apenas una suve tonada.
un artilugio para espantar al sol,
que ya no se aguanta las ganas
de amanecer encima de tu cuerpo,
de meterse en tus entrañas.

saboreo una deliciosa copa de tí,
antes de que llegue la mañana.
dentro de poco serás del sol, del viento...
y yo te soñaré, extasiado,
hasta la próxima batalla.

[karl hütt]

12 junio 2009

sin título

Te quiero así,
Me gustas viva,
Yo no pedí nacer así
Son cosas mías

-Debería respetar la decisión de las flores a crecer en libertad, pero la primavera me rompe las pelotas con eso de florecer, con eso de los colores, de la vida, con eso del amor… “es pura cursilería barata”- habría dicho Señor Invierno mientras de descongestionaba su zanahórica nariz y puteaba a las mariposas que, creo, jamás se enteraron de semejante mala onda…
Sin embargo la primavera llego, y al Señor Invierno lo asesinó a sangre caliente, nadie veló por su paso a la mejor vida, mas bien todos salieron a las calles a bailar el baile alegre de los colores y la buena vida, la libertad se instaló como para reelecciones indefinidas, los libros de las librerías se libraron y salieron a retomar las calles y el cielo como pájaros de la cultura, a volar con el viento; los travestis de todas las esquinas relucieron sus culos herrumbrosos por los barrios caretas, y las viejas caretas a relucir su histeria por el arrabal. Los niños de siempre (esos que abrazan la vida y la libertad y las hacen quedar en ridículo, los que poseen el abrazo infinito) celebran la orgía literaria, batiendo sus bracitos entre libros, entre putas, culos horrendos… flores que pululan temas de Miguel Abuelo, y disparan contra el contexto monocromo de la realidad arcadas de colores y estrellas…
De todas las noches, ésta fue la más hermosa de todas, bajé el cordón, agarré una zanahoria todavía fresca y me la fui masticando y tarareando esa canción:

“Y me llevaron a un cuartel
Sucio de gris agonía,
Yo les vendí mi inocencia
A un precio que no entendían.

Te quiero así,
Me gustas viva,
Yo no pedí nacer así
Son cosas mías”

jairo fiorotto

11 junio 2009

Rayuelar

1- ¿Por qué te vas? Ya esta todo cerrado, hace frío y la lluvia... Te vas a mojar, pero ya estás mojada. Podría decir que llueve sobre mojado, pero no. Ya que estás mojada, vení, vení conmigo, acostate en mi inconsuelo.

“Hoy, la mentira,
el gran paracaídas

Hoy, es mi diario

2- La vida camino a tu boca, esa calle marfil punteado y tu cuello botella... Hoy...hoy me siento un lector o un astrólogo ¿Qué dicen los puntos de tu calle marfil? Te puedo afirmar que no soy hombre de puro sur. Mi norte, dudoso y sin trampa, sopla vientos de lirios, aunque solo llevan a mi cama o a mis ojos, que al final de cuenta son lo mismo. Náufrago en el mar ¿Qué viento sopla más fuerte?

El viento nuevo.

La parálisis siempre
es la novedad

3- Entendeme, si te pregunto cómo estás, no significa que me importe solo eso. Entre líneas es “mirame, acá estoy. Hablá, tu silencio perturba”, e infinidad de cosas más. Pero bueno... ¿cuál es el idioma del que ama? Sin duda cuando te hablo te miento, por escasez de palabras te miento. ¿Cómo explicar con palabras del mundo que me duermo en tus ojos, en lo verde, y me tortura el no ser visto?

La boca gime

Entre silencios gime

Y lo respira

4- En este momento, si te lo pido ¿me volarías la sien con un tiro de tu silencio? No tengo miedo al silencio sino al tuyo, a una mirada esquiva, a tu autismo diario o la salmuera que derramás cuando hay preguntas, porque las palabras no aparecen, o no quieren aparecer. El caos de mi discurso es solo un síntoma, pero el orden no importa, la intención es la misma.

Llora y llora

Ella no conoce nada

de la tierra mía.

5- Mi viento francés y yo no traemos novedad, no prometemos novedad, pero si revolución. Acaso ¿no es sinónimo de amor? ¿No es el amor subversivo por naturaleza? ¿Rodar la cabeza y arder vivo? La única vida en otro orden, a partir de ahora, de mí hacia ti.

Solo bajó ayer,

a cargarme un beso

irse a volar”


Alan Ojeda

09 junio 2009

el miércoles, estaba a punto de llegar [ya sólo le faltaban un par de cuadras] cuando se percató del asunto.. había estado distraída todo el día y no se había dado cuenta de que no.era.miércoles.
otra vez! pensó mientras se acomodaba la carterita en el costado. el brochecito del cierre estaba un poco roto y la cartera se abría de cuando en cuando, o más bien cuando le daba la gana. hace días había pensado que quería repararla. lo pensó en el subte, el día en que la gorda de fucsia casi la tira al piso. se había quedado el broche enganchado en una cinta de la enorme gabardina, y la gorda iba con taaaaanta prisa... nada grave, se sostuvo lo mejor que pudo y se quedó viendo cómo la gorda desaparecía entre la multitud. tanta gente caminando, ¿a dónde será que van con tanta prisa? y bueno, ella también llevaba prisa. todos llevan prisa en el subte. y el brochecito no ayudaba. eso de andar la cartera abierta no era bueno, y menos ahí adentro! ya era en serio hora de repararlo.. y no era la primera vez que lo había pensado. en realidad tenía siempre la mala costumbre de archivar los pensamientos en la cabeza y no revisarlos luego. se quedaban ahí llevando polvo, llenándose de telarañas, dándole de comer a las polillas, hasta que puf! salían de nuevo a molestarla. esto del brochecito la había molestado varios días antes, mientras caminaba por avenida Corrientes. nada. no iba pensando en eso. tenía que tomar el subte en la estación Malabia y todavía le faltaban varias cuadras.. de esas cuadras que parece que se repiten y se repiten y se repiten y se repiten y se r.. ¿cuántas eran? decía, ¿ya pasé tres o sólo dos? ¿cuál calle será esta? y ahí volvía a su rumiadera de sueños. iba seguro con la cabeza revuelta, lo usual, jugando con ideas de colores raros. vio pasar a un señor calvo, eso no se le olvida, y de repente se le vino otra vez el pensamiento a la cabeza. igual no hizo nada. lo volvió a archivar.. un día de estos lo arreglo, y ya.
ah.. el brochecito, el señor calvo, la línea D, los cigarrillos Next que ya se le estaban acabando y que tenía que comprar apenas pasara al kiosko.. hm, ahí por donde estaba había un kiosko donde atendía un chico re-lindo.. ¿cómo era que se llamaba? torcía los labios de medio lado, como sosteniendo la sonrisa para no dejarla escapar. ¿será que alguna vez le pregunté? porque la verdad no sé si.. huy! ¡la señora de las bufandas!! pero qué suerte! y con este frío.. lo que pasa es que si tuviera la bufanda lila con verde, esa me combinaría genial hoy, esa que me regaló Mariana, tan linda. ¿por qué salgo sin bufanda en medio del otoño? Raúl siempre me lo decía.. bueno, él se moría de frío con estas .. hey! un momento! ¿qué hacés pensando en bufandas y chicos y kioskos y árboles de mandarinas?
aunque.. en realidad ella sabía lo que hacía. si se escapaba de la realidad era porque le aburría el tedio y la tramitología de la vida cotidiana. ya de todos modos había dado todo por perdido ese día. era imposible que le diera tiempo de hacer todo lo que [tenía] que hacer. ya lo había intentado, eso de agregar minutos al tiempo, y no lo había logrado. ¿para qué? se reprochaba. si las cosas son lo que son. ¿y qué es la realidad de todas formas? ya fue! yo lo que voy a hacer es ir donde ese chico del kiosko y lo invito a tomarse una cerveza ¿por qué no? al fin y al cabo, hoy no.es.miércoles.


[karl hütt]

08 junio 2009

Reminisencia

El miércoles estaba a punto de entrar cuando mire a mí alrededor y la vi. Estaba sentada en el piso, contra la pared. No se si esperaba algo, no se si esperaba a alguien, ni cuánto tiempo, ni por qué, pero estaba ahí, ocupando un espacio en la soledad de un piso sucio y transitado. Sin duda había mucha más gente en el pasillo, pero ella tenía su propio mundo, todo gravitaba en torno a su orbita. Descubrí que ella solo estaba por que estaba. Con un morral de tela verde entre sus piernas cruzadas, el pelo suelto, la mirada perdida, una pollera larga y una remera holgada. Ella esperaba la no respuesta(si eso es posible) del destino. Decidí, sin la menor duda, como debe hacerlo un hombre, mi condena. Me dije -Heme aqui nuevamente frente a mi infierno-. No hay infierno que a lo largo de una vida, no se repita varias veces. Como hombres, por elección, por el hecho de vivir, vivimos un sinnúmero de infiernos. Mi infierno es la mujer, su esencia irrepetible, la naturaleza transgresora, la liebre libre entre los lirios y entre la hierba roja.

No es la misma, no es otra, es simplemente ella, su estar sentada en un piso sucio y transitado, su gravedad que me obliga a mirarla. Es la hija de la mujer primigenia, la hija de la madre. Esperando volver a nacer por última vez me acerqué y le dije mirándola a los ojos esmeralda.
-Hola. Hoy apareciste, y por fin te recordé

Alan Ojeda
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Subo lo del miercoles pasado.

¡SHHHH!

¡Aaaaaa! Quiero gritar pero solo puedo shhhhhh

Estoy enamorado de una muchacha rubia

porque no tiene la piel oscura como yo

porque no me recuerda esta tierra llena de sol

este cabello negro, tostado, quemado por el sol.

Ella es delgada, extranjera, y tiene los ojos tristes

Se aleja de mi cuando mira mis manos pintadas

mis manos repletas de silencio. Mis manos llenas

de filosofía chilena. Mis manos perdiendo el tiempo

pintando, haciendo milagros, pidiéndole un milagro

a la cordillera. Mis manos desafiando al destino

escribiendo este poema arriba de la cordillera

Un poema de amor flotando arriba de la cordillera:

¡AAAAAAAAAAAAAA!

Tamym Maulén

¡PUM!

Me mata tener que limpiar siempre la mesa

para sentarme a comer. Hay tanta sangre ajena

sobre el ajeno mantel. En las noticias, en el televisor

muchas personas mueren de otras formas: ¡Pum!

un balazo, tu atropello, la guerra de siempre, las hambres

de siempre. Sin embargo ahora yo me muero así

(La muerte es un día perfecto que de pronto se nubla)

A veces pienso tanto en Cristo que no me persigno

¿Qué nos mata entonces? Me pregunto cenándome

Preferiría entonces tener nada que comer

Acomprendería lo que es vomitar de verdad

Mientras tanto agarro el tenedor:

—Comienzo a escribir en la sopa

aquello que se desvanece

Tamym Maulén

¡PAF!

Mi hermano raya los muros del barrio con spray:

grafitis que no entiende nadie. Llega a casa y se lava

las manos pero quedan sucias. Cuando comemos

yo miro sus manos y pienso qué habrá cocinado mamá

Pollo, arroz con ensaladas, por qué raya los muros

Mamá cocina sola, yo no le ayudo. Mi hermano

toma el pollo con sus manos negras y llenas de pintura

Mi hermano se llama Gabriel. De eso me acuerdo:

comíamos juntos, en silencio, se llama Gabriel

Yo miraba sus manos pintadas y me iba

Papá lo golpeaba. Mi madre traía los platos a la mesa:

Grafitis sin sentido

arriba del mantel

Tamym Maulén

- XXVI -

Que la vida da un curso maravilloso y estrella contra mis ojos un inmenso mar azul, cargado de energía, fruto de la vida, fruto de la libertad, de las rosas y esas lunas maravillosas; que siento la frescura de la tierra reverdecer en mis pies descalzos, que siento la firmeza de tus ojos negros clavados mas allá de mis labios, de mi memoria y mis deseos de libertaria...
Que la vida dio un giro espantoso y estrella contra tus ojos de combatiente eterno un infinito ardor de plomo y sangre, de pólvora y fusil; y que a mis palabras, tan bellas y útiles en otros tiempos, destroza y les deja menos que la angustia de una pagina en blanco.

Soy desdichada, soy plena mujer, inútil con mis palabras, inútil con mi fusil, con mi belleza… inútil con mi cuerpo si no atraviesa este muro infinito y descubre más allá de los infiernos el tuyo tibio donde poder reposar tranquila en tu trato hasta cansarme de contar los soles que pasan por la ventana, hasta que se pulvericen mis ojos, azules como el cielo de la libertad, que descifran los tuyos, negros como el cielo de la clandestinidad, profundos como vos, profundos como la causa.

Pero vendrán épocas de revancha, vendrá el fusil sobre el fusil, vendrá la rosa roja a imponer su género en el país de los sin cielo, vendrá mi condición a romper con lo que no quiero. Mi puño cerrado empuña la tinta y la espada que revolcarán en un sueño profundo y verdadero a la tristeza mundana del hoy. Y en el país triunfante y victorioso fecundaré tu valentía en mi seno, para darle a la humanidad la hombría que le faltó. Y vendrá el país de la esperanza, donde los soles saldrán tibios para cobijar nuestro lecho, para fecundar nuestra pasión, el amor que nos robó la tiranía, descansar en tu pecho mi sinceridad profunda y en tus ojos negros mi lágrima inmunda.

Hoy te deseo quieto, vivo y Aparecido, abrazante de ésta causa perdida, erguido frente a mi, consolando mis penas con tus manos tiernas, pintando una dulzura en mis sienes con tus dedos y mi pelo… hoy te quiero brisa fresca del campo que cierra mis ojos para apunarlos de encanto, quiero tu protección, tu abrazo fraterno y Compañero, hoy quiero tu risa sin llanto, tu consejo optimista susurrandome dulce al oido, hoy quiero donarme a tu energía, ser otra vez el río que desgaste tus piernas, el viento que erosione tu pecho, la mujer perfecta que no soy, que se entrega a la materialidad perfecta que no sos… hoy quiero ser la mujer que cargue con tu lagrima de metal y la florezca en símbolos de libertad sobre tu cuerpo y el mío.

jairo fiorotto

Eclipses

El miércoles estaba a punto de entrar cuando me absorbió la duda... la duda o el miedo, todavía es algo que no puedo identificar con precisión... estaba frente a mi, la puerta enorme, pesada, de madera antigua, quizás algarrobo. Intenté empujarla... pero esa fuerza, que le adjudico a la duda o al miedo, me lo impidió.
Con el corazón me arrojé hacia ella queriendo tumbarla; contra ella reboté, contra la duda, o quizás el miedo. Sangró mi nariz, mis ojos y el resto de casi todos mis sentidos. Volví a verticalizarme sobre mis pies, un poco titubeante, pero erguido en fin. Me desesperó la impotencia, mi inmovilidad frente a lo inerte... me asustó la idea de la permanencia resignada ante la duda, o el miedo... la escupí, la insulte, retrocedí y con mas fuerza la volví a embestir, pero la puerta no se abrió, al menos no frente a mi estúpida violencia, será que la duda, o el miedo... será que son mas fuertes que toda mi violencia consentida...

...

…tuve una revelación...

Vi transcurrir al sol, de norte a sur... desde la noche hasta la noche, pasando por un día azul... vi también a la luna, emerger del mar profundo, de Este a Oeste, mojada de misterio y blancura... los vi cruzarse sobre mi... en el centro de mi cardinalidad, frente a mi frente... la luna anocheció al día del sol, fabricó un día platinado sobre su dorado... (Pensé en la decapitación de la reina).
Los esclavos y los enanos saben mucho de esto.
-eclipse, me dijeron, así se llama:

…e - clip – se...

…ocurre cuando la duda y el temor se conjugan en lo alto... resultando un no-día y una no-noche... resultando nada, silencio, soledad, misterio, impotencia... resultando un cuerpo que me pertenece parado frente a una puerta enorme, pesada, de madera antigua (que no me pertenece)... quizás de algarrobo... ocurre cada miércoles, -me dijeron los enanos-, cuando estoy a punto de entrar... y termino saliendo…

jairo fiorotto

07 junio 2009

Es eso,
que genera una mirada, un susurro o un simple roce.
Es eso,
la absurda necesidad de apreciar su piel perfecta, de una suavidad intensa sobre la mía.
Es eso,
audacia de sentir y actuar sin pensarlo dos veces, ni una.
Es eso,
estremecerme con sus pechos firmes, dignos de una adolescencia plena, sobre mi torso desnudo, en el cual los años ya han marcado sus pasos.
Es eso,
su dualidad. De niña tierna, que me invita a las caricias eternas, que recorren uno a uno todos los rincones de su misterio, misterio que florece día a día. A mujer firme, amante febril que me guía a la locura de una exitación permanente.
Es eso,
perderme en la dulzura de su sexo sin pudor.
Es eso,
una aventura que no tiene más futuro que un amor no adecuado en los límites de una cama, que arde de placer.


Melanie Timpanaro

06 junio 2009

Juega el juego Dioniso

No se que hora era. Él miraba el reloj de vez en cuando y se volvía a acostar boca arriba mirando el techo. Yo estaba sentada y con las piernas cruzadas. De fondo sonaban unas canciones tristes.
En un momento apoyó su cabeza en mis piernas y me miro tiernamente a los ojos, luego los cerró como si estuviera soñando. Yo ya sabia lo que pretendía esa cara de ratos inocente y de a ratos furtiva, pero yo iba a su ritmo, todo era un juego lindo de jugar.
La mirada de búsqueda que solía tener, en ese momento había desaparecido, era un nene con juguete nuevo, era una bestia domada. Se levantó y se acostó contra la pared, me miró fijo y en un suave gesto me agarró de las manos y me llevó hacia él. Me acosté en su pecho que, bombeaba y hablaba. El colchón era angosto, pero los dos entrábamos bien, pegados, cara a cara. Me habló, me miró los ojos y me dio un beso. Yo estaba ahí, acurrucada como con frío, como corresponde al invierno, eterno invierno. Susurrábamos algunas frases, hablábamos de cosas que parecían importantes, pero hablábamos por hablar, el hecho ya estaba consumado en la cabeza de cada uno.
De un momento a otro tomó valor, me miró, me acomodó boca arriba, me besó y se saco la remera. El sexo tiene siempre los mismos pasos. Mientras me besaba me empezó a sacar la ropa de a una prenda por vez, no había apuro. Me saco la remera y desabrochó con cierta facilidad el corpiño. Se alejó e hizo una mueca de sonrisa. Él sabía que todo era un juego, que dada la situación nos era obligado asumir los papeles. Mientras me besaba, ya antes había desabrochado mi pantalón, mientras con la otra mano me acariciaba el vientre y la espalda. Agarro el pantalón, estiró un poco y lo sacó. Él, sin vergüenza alguna en unos segundos ya estaba sin ropa. Yo ya estaba casi desnuda, él lo sabía bien y sacó la prenda que quedaba. Cuando ya no había nada por sacar, él tomo cierta distancia y me miró como a la maja desnuda. Después de esa radiografía se pegó a mi cuerpo, me empezó a acariciar como si fuera de arcilla, empezó por los pechos, bajo la mano por la cintura, por el vientre, apretó mis caderas, yo estaba inmóvil, una hoja al viento. Su mano siguió su curso y bajó, me probó como quien prueba si un instrumento esta listo para ser tocado, y recibió su húmeda respuesta. Ya estaban alineadas las frecuencias y bueno, pasó lo que iba a pasar, el final predecible y todo lo que al sexo refiere, cuerpos calientes y desnudos, respiraciones entrecortadas con la boca abierta, y ese olor a fruta madura, gemidos cortos y ahogados. Me dormí.
Al despertarme por la mañana sentí frió. Lo miré fijo, lo abracé para contagiarme de su calor y pensé en el sexo como la necesidad de evitar la soledad muriendo en otro cuerpo unas horas.*

Alan Ojeda

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* Cambie el final a sujerencia de Tamym, a ver si así queda mejor.
Alan Ojeda

02 junio 2009

me encantarìa pasear en tu licuadora
balancearme en tu desayuno
comer de tu shampoo
para sòlo conocerte mejor,

me encantarìa que nos olamos la ropa interior,
perderme en tu mesita de luz,
ser el rey de tus libros,,
colapsar en tu delirio,

quiero que me conozcas mejor,

me encantarìa acompañarte hasta el trabajo,
sacarte la basura,
tirar la ùltima palada de tu tumba,
hacerte la valija para que vuelvas

y nos terminemos de conocer


no miento si pronuncio que te sigo

hasta el mismo infierno

me encantarìa.
Augusto Orta